Acuse de Recibo


María de las Nieves Muñiz Muñiz, L’immagine riflessa. Percezione nazionale e trame intertestuali fra Italia e Spagna, Florencia: Franco Cesati Editore [Quaderni della Rassegna, 76], 2012.

Este volumen recoge, reescritos y dispuestos según un “percorso organico”, que avanza desde el Quattrocento al Novecento, un amplio y significativo grupo de estudios de la profesora Muñiz en torno a textos centrales (y algunos pocos marginales) de las culturas literarias española e italiana, siempre confrontados en la red de un patrimonio común. Según sus propias palabras:

“Gli approcci seguiti lungo il percorso complessivo sono tuttavia molteplici: dall’erudizione filologica allo studio degli immaginari collettivi, dall’analisi delle imitazioni a quella delle traduzioni, dal confronto comparatistico allo studio della ricezione attraverso svariati canali, compresi i marginalia di anonimi lettori ed altri paratesti. Minimo comun denominatore metodologico, la convinzione che la storia delle forme sia legata a quella delle idee e delle poetiche attraverso una ragnatela di fili la cui sottile trama sfigge a un primo sguardo.”

El libro en su conjunto está dedicado a la memoria de Stefano Arata (1959-2001), al cual se le dedica un excursus final titulado “Appunti per un commento al Romancero di Lorca”, donde se reproducen algunos materiales inéditos de Arata a tal propósito.

 

Osorio Anes, Cantigas, ed. Simone Marcenaro, Roma: Carocci [Biblioteca Medievale, 137], 2012.

Quien desee aproximarse ahora a las ocho cantigas de amor de Osorio Anes (uno de los trovadores más antiguos de la lírica galaico-portuguesa) dispone ahora de un magnífico texto y un importante estudio con todas las herramientas imprescindibles para extraer todo el jugo de su lectura. Simone Marcenaro ha elaborado una precisa introducción donde se ocupa de las coordenadas históricas del trovador, de la tradición manuscrita de sus textos, del contexto histórico y poético de la creación, de sus temas, estilo y lengua o de la métrica. La edición proporciona también una tabla de concordancias, detalladas notas a cada una de las cantigas, un rimario, un glosario y la bibliografía pertinente. El libro es chico pero, como diría el Arcipreste, de gran precio y de gran valor.

Anes Cantigas

Acabo de leer, como una lección muy grata y estimulante, el último libro de

Paola Vecchi Galli, Padri. Petrarca e Boccaccio nella poesia del Trecento, Roma-Padua: Editrice Antenore, 2012.

La síntesis en la pestaña de cubierta es tan apropiada que no merece otros rodeos. La copio aquí:

“Non è esagerato affermare che Petrarca e Boccaccio siano stati, ciascuno a modo proprio, i padri della poesia italiana del Trecento: l’uno creando un modello destinato a durare nei secoli, l’altro definendo un paradigma storiografico -le Tre Corone fiorentine- che vige tuttora. Entrambi si misurano con Dante, il padre di tutti i poeti: ma con un attegiamento diverso, sminuendone la portata o al contrario valorizzandone il ruolo paterno. Ancor più di Petrarca, Boccaccio è a sua volta il padre dei rimatori del ‘secolo senza poesia’, a cui tramanda quasi in presa diretta l’esperienza artigianale e sperimentale, piena di echi della lezione dei padri: come un’aria di famiglia che, fra Tre e Quattrocento, diventa l’impronta genetica della poesia italiana.”

En una tirada solo para enterados y apasionados (300 ejemplares) emergen de nuevo dos obritas populares bien conocidas de los especialistas, pero que conviene revisar desde las perspectivas ricas que las introducciones respectivas de Pedro Ruiz y de Víctor Infantes ofrecen: son las Cartas y coplas para requerir nuevos amores y el cuento de Cómo un rústico labrador astucioso con consejo de su mujer engañó a unos mercaderes. Vale la pena la empresa por lo que significan para nuestra historia literaria mínima y por el solaz que proporcionan.

Pedro Ruiz & Víctor Infantes, Dos obras de la primera literatura áurea (c. 1515). Cartas y coplas para requerir nuevos amores. Cómo un rústico labrador astucioso con consejo de su mujer engañó a unos mercaderes, Madrid: Turpin Editores [Los Libros de Sansueña, 3], 2012.

Joaquín Rubio Tovar, Se murió de Mozart, Jaén: Universidad de Jaén, 2011 [ISBN 978-84-8439-577-5]

Después de un libro de cuentos de título pasmoso, El dolor de las cosas (2004) y de dos novelas de intriga, El sueño de los espejos (2008) y Alguien envenena a los pájaros (2011), Joaquín Rubio Tovar, vuelve a deleitarnos con la narrativa breve en Se murió de Mozart, rúbrica de uno de los más breves cuentos de una colección que ha de considerarse ya la penúltima, pues se teje ya otra en su telar. Los cuentos reunidos en este libro son bien reconocibles en la trayectoria narrativa de Joaquín Rubio: la sorpresa de lo cotidiano y el operar mágico de las cosas, el interés por la recuperación del tiempo real de la vida (o de la muerte) frente a los presentes falsificados en los que vive el hombre-mercancía de la modernidad, la desconfianza hacia las instituciones y jerarquías (en especial las académicas) y la búsqueda de una sabiduría alternativa que se encuentra muy a menudo en los marginales y los nuevos ascetas. También, la fina sensibilidad, el talento para lo afectivo y el humor negro, incluso crudo, como rasgo de una tradición hispánica varias veces secular. El estilo es desenvuelto, directo, tempestuoso a veces y rebelde a la filigrana. Se murió de Mozart es un conjunto de relatos, por otra parte, muy afín a nuestros tiempos, donde el lector que busque la presencia de algún tipo de espíritu (sin necesidad de creencias) encontrará un punto de apoyo, el hombro de un amigo, y una serie de problemas bien reconocibles a los que algún día habrá que poner en nuestras agendas para suspender todo lo demás, que sin duda es accesorio.

Francesco Petrarca, Canzoniere, a cura di Paola Vecchi Galli, Milán: Biblioteca Universale Rizzoli, 2012.

Enero de este año se ha estrenado con una nueva edición del Canzoniere de Petrarca (o Rerum vulgarium fragmenta, para espíritus más puntillosos). La colección “autorizada” de poemas de Petrarca contiene por sí misma una historia literaria propia y una larga y compleja historia editorial y bibliográfica. La mayor parte del público culto y de los especialistas académicos ha leído o ha trabajado, de una manera u otra, mayoritariamente, con el texto crítico preparado por el gran Gianfranco Contini. Los devotos de Leopardi, sin embargo, han buscado textos, desde el primero de 1826 en adelante, donde acompañarse de las anotaciones del poeta de Recanati. Otros hemos preferido, aunque con invariable infidelidad, estudiar a Petrarca en la edición (cada vez más rara) de Giovanni Mèstica. Para una tarde otoñal y dada a las evocaciones, las Rime sparse de Chiòrboli proporcionarán esa sensación de temps jadis que en ocasiones resulta agradable… En fin, el libro que ahora edita una de las más notables especialistas petrarquescas, Paola Vecchi Galli, responde a esa lunga storia y se inicia con un lema muy apropiado, “questo bel varïar fu la radice”…

El libro, como todos los de la colección de “Classici Italiani” de BUR, se presenta en el formato modesto que todos los aficionados a la literatura italiana conocen, y con el precio también, más que a la mano, por un tomo lleno de ciencia, de poesía y de páginas (1269 págs.): apenas cuesta 12€. Nada que ver, en ese sentido, con una experiencia suntuosa. Y, sin embargo, su lectura nos reconcilia como pocas con el Petrarca poeta y con todo aquello que el lector iniciado desea saber.

Los conocimientos oceánicos de Paola Vecchi a propósito de Petrarca y su época se ponen al alcance del lector de manera clara, meridiana, pero sin perder un ápice de exactitud ni de actualidad. La Vecchi conoce todo y lo sitúa todo en su lugar. Sin duda ha martirizado a los editores para incluir la bibliografía más necesaria de la última fecha y  hasta el último día. La agilidad con que sitúa la historia del texto y sus ediciones será en adelante punto de referencia como síntesis digerible y exacta de montañas de datos acumulados durante siglos. La edición del texto, que sigue criterios perfectamente razonables, presenta cada poema dejándolo respirar, y lo comenta con agudeza y desenvoltura, sin oscurecer su contenido innecesariamente. Es una edición necesaria en cualquier biblioteca y muy oportuna, que se lee con tanto gusto como provecho.

Maria Gioia Tavoni & Paolo Tinti, Pascoli e gli editori, Bologna: Pàtron Editore [Collana Rivista Pascoliana, 7], 2012.

Una monografía esencial para comprender y repensar la figura (poco conocida en España) del Pascoli poeta y del Pascoli académico a través de sus relaciones culturales y comerciales con algunos de los impresores más relevantes de la Italia de sus días. Una historia de libros, contratos, acuerdos y desacuerdos, pequeños triunfos y grandes dificultades… En definitiva, una historia apasionante, confeccionada a partir de documentos inéditos y que nos muestra las fibras íntimas del orden cultural italiano entre Ottocento y Novecento desde sus tripas editoriales, desde dentro.

Sommario

Un «difficile arringo» di Andrea Battistini – Premessa – Nota al testo – Cap. 1. Quasi da pari a pari: editore e poeta a confronto – Cap. 2. Progetti mai realizzati – Cap. 3. Da lettere e da paratesti, novità editoriali nelle antologie di Pascoli – Cap. 4. Occasioni da afferrare – Cap. 5. Pascoli tradotto – Cap. 6. L’intermediazione necessaria fra «agenti», illustratori e Mariù – Indice dei nomi – Indice delle opere di Pascoli citate.

Si racconta qui per la prima volta la complessa vicenda che legò Pascoli, professore e grande poeta vissuto fra Otto e Novecento, ai suoi editori. Sullo sfondo di un Paese avviato al nuovo corso unitario, Pascoli intrattenne rapporti intensi, talvolta burrascosi, con molti esponenti dei mestieri del libro. Si trovò di fronte editori ma anche librai, tipografi, illustratori, traduttori, «agenti» editoriali e altri intermediari fra la scrittura e la sua diffusione pubblica, tanto in Italia quanto in Europa e oltre. È l’autore che dapprima tenta di inserirsi timidamente nell’editoria del tempo, con lo scopo di guadagnare denaro, necessario a far fronte alle molte difficoltà della sua vita. Tortuoso è il cammino pascoliano, che di casa in casa editrice, dalla livornese di Raffaello Giusti, editore delle prime Myricae (1891) e delle fortunate antologie latine (Lyra ed Epos), passa per il fiorentino Enrico Bemporad, per il messinese Vincenzo Muglia (editore dei Pensieri e discorsi, dove comparve il Fanciullino), sino a giungere a Remo Sandron, referente per le antologie per la scuola italiana, uscite tra il 1900 e il 1901 ed infine a Cesare Zanichelli, che dal 1903 acquisì i diritti per la maggior parte delle opere. Pascoli diviene autore affermato proprio alle soglie di quel Novecento che lo vide sfidare molti editori in ciò che egli stesso definì un «difficile arringo». A tutti egli promise opere mai pubblicate. Via via pretese un ruolo sempre più rilevante nelle clausole dei contratti editoriali, sinora rimasti inediti. Lettere e contratti rivelano infatti i compensi percepiti dall’autore e, soprattutto, le tirature. Dopo la morte del poeta, nel 1912, fu Maria, presenza costante nelle questioni editoriali del fratello, ad amministrare gli affari con Zanichelli, fino agli anni trenta quando, per ragioni di convenienza economica, i diritti furono ceduti a Mondadori.

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