Carmen Parrilla, ed., Hernando de Talavera. Dos escritos destinados a la reina Isabel. Colación muy provechosa. Tratado de loores de San Juan Evangelista, Valencia: Universitat de València [Parnaseo, 24], 2014.

A Carmen Parrilla, que es una de las mejores conocedoras de la prosa castellana del siglo XV, nunca la han arredrado los textos difíciles, de saber y doctrina, que aquella época produjo, especialmente en su segunda mitad, con particular prolijidad. Todos recordamos su edición de las Cinco figuratas paradoxas de Alfonso Martínez de Madrigal, el Tostado, como ejemplo más significativo. En esta ocasión nos ofrece dos escritos inéditos de Hernando de Talavera compuestos para la dirección espiritual y política de la joven reina Isabel I de Castilla en los inicios de su reinado (1474-1477). En una extensa introducción (98 págs.) se nos da cuenta de la vida y obras de Hernando de Talavera, de la interpretación y sentido de la Colación y el Tratado, y de su lugar en el manuscrito 332 de la Biblioteca Lázaro Galliano de Madrid. Los textos que se editan, convenientemente anotados, son de una gran riqueza para tratar de comprender el proyecto de renovación política y espiritual en los albores del Imperio español, presidido por el águila de san Juan Evangelista.

Texto de la cuarta de cubiertas:

La Colación muy provechosa de Fray Hernando de Talavera figura entre los primeros escritos dirigidos a la reina Isabel en el primer lustro de gobierno. La obra que llega a manos de Isabel potencia el motivo de la renovación individual, ínsito en la liturgia de Adviento y desarrollado con pormenor al resaltar las propiedades simbólicas de la reina de las aves. Esta pieza sermonaria, que Talavera reelaboró ad sum reginae, puso en manos de Isabel, y en los primeros años de su reinado, un programático discurso moral para uso de la nueva gobernadora.

En el Breve Tractado de los Loores de san Juan Evangelista, presidido por la doctrina cristológica, la alabanza perfecta del apóstol ofrece dificultades casi insalvables que ponen a prueba la sutileza de la argumentación, en fino debate que remueve los cimientos del afecto amoroso. Los medios artísticos de este discurso doctrinal y retórico, la contrariedad o disonancia de sus enunciados, son índice del nivel de lectura que Hernando de Talavera ofrece a la joven reina.”

TalaveraIsabel