Joaquín Rubio Tovar, Se murió de Mozart, Jaén: Universidad de Jaén, 2011 [ISBN 978-84-8439-577-5]

Después de un libro de cuentos de título pasmoso, El dolor de las cosas (2004) y de dos novelas de intriga, El sueño de los espejos (2008) y Alguien envenena a los pájaros (2011), Joaquín Rubio Tovar, vuelve a deleitarnos con la narrativa breve en Se murió de Mozart, rúbrica de uno de los más breves cuentos de una colección que ha de considerarse ya la penúltima, pues se teje ya otra en su telar. Los cuentos reunidos en este libro son bien reconocibles en la trayectoria narrativa de Joaquín Rubio: la sorpresa de lo cotidiano y el operar mágico de las cosas, el interés por la recuperación del tiempo real de la vida (o de la muerte) frente a los presentes falsificados en los que vive el hombre-mercancía de la modernidad, la desconfianza hacia las instituciones y jerarquías (en especial las académicas) y la búsqueda de una sabiduría alternativa que se encuentra muy a menudo en los marginales y los nuevos ascetas. También, la fina sensibilidad, el talento para lo afectivo y el humor negro, incluso crudo, como rasgo de una tradición hispánica varias veces secular. El estilo es desenvuelto, directo, tempestuoso a veces y rebelde a la filigrana. Se murió de Mozart es un conjunto de relatos, por otra parte, muy afín a nuestros tiempos, donde el lector que busque la presencia de algún tipo de espíritu (sin necesidad de creencias) encontrará un punto de apoyo, el hombro de un amigo, y una serie de problemas bien reconocibles a los que algún día habrá que poner en nuestras agendas para suspender todo lo demás, que sin duda es accesorio.