¿Qué vamos a pagar entre todos? 65.000 millones de euros más en recortes. Para pagar, ¿qué? Los desórdenes producidos fundamentalmente por la banca financiera y la incompetencia (o la connivencia) de los políticos para poner coto a la avaricia. 65.000 millones para pagar no lo que en buena ley se debe a quien te presta dinero, sino para pagar los intereses abusivos de los especuladores. Limitamos nuestras vidas y renunciamos a nuestras legítimas expectativas para arrancar el dinero de las manos de todos y concentrarlo en la de pocos. Cada vez que se profundiza en la miseria colectiva el mercado emite un signo de relajamiento que pretende decir a los políticos, “ahora sí lo habéis hecho bien”, pero no es más que el cebo que conduce a una trampa más profunda, que nos empuja de una rebaja a otra hasta despojarnos de la piel, el músculo y los huesos. El capital posee ese componente de fascinanción teológica: “polvo eres y en polvo te convertirás”. Lo dicho: ¡Viva el mal, viva el capital!