Pilar Lorenzo Gradín y Simone Marcenaro, Il canzoniere del trovatore Roi Queimado, Alessandria: Edizioni dell’Orso [Medioevo Ispanico, 2], 2011.

Este Canzoniere constituye el segundo volumen de una colección, Medievo Ispanico, dirigida por la profesora Pilar Lorenzo Gradín (Universidad de Santiago de Compostela), de cuyo primer volumen es responsable el colaborador del título que aquí se comenta, Simone Marcenaro, L’equivocatio nella lirica galego-portoghese medievale, 2010. El Cancioneiro de Roi Queimado es producto que se destila del Proyecto de Investigación La lírica gallego-portuguesa en la corte de Alfonso X. Autores y textos, subvencionado por el Ministerio de Investigación y Ciencia de España.

Este libro y esta colección muestran al  tiempo la laboriosidad minuciosa y la generosidad con los amigos y colegas, y con los jóvenes investigadores, de la profesora Lorenzo Gradín. Como buena maestra no teme a la juventud (que ella misma no ha abandonado) ni a la inteligencia, sino que integra ambas cualidades (no siempre complementarias) en proyectos de calado para el ámbito de estudios de la filología románica.

Buena muestra de ello es este Canzoniere, que sigue en gran medida las pautas establecidas para la edición de su Afonso Lopez de Baian (2008). El libro ofrece una extensa introducción de casi cien páginas en las que se ponen sobre la mesa todos los datos biográficos que ha sido posible recopilar a propósito de Queimado, una muy detallada recensión de la tradición manuscrita de sus composiciones y un estudio literario de su poesía, con especial referencia a la técnica poética. Los criterios de edición preceden a los textos de Queimado, distribuidos en tres secciones clásicas, cantigas de amor, cantigas de amigo y cantigas de escarnio e maldizer.

La edición de los textos es digna sucesora de las de los grandes romanistas: se ofrece un texto muy limpio y depurado al que siguen las variantes y las referencias fundamentales a la bibliografía de los manuscritos. Es digna de mención la atención concedida a las rúbricas y notas marginales, tratadas siempre con gran detalle (y gran angular). Se cuida después de las cuestiones de re metrica, se traduce el texto, se comenta y, finalmente, para no dejar ningún cabo suelto, se anota casi palabra por palabra. El resultado de este proceder en cada una de las composiciones recogidas es de un rigor y exhaustividad que impone, pero que no desanima, antes al contrario, al debate científico.

El libro se completa con una serie de apéndices entre los que se encuentran una cantiga de Pero Garcia Burgalés a Queimado, un rimario, un glosario y una amplia bibliografía.

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