¿Hasta cuándo seguiremos en las Universidades fotocopiando en papel? Respuesta: ni más ni menos que hasta que Xerox, Canon u otras compañías no nos proporcionen nuevas máquinas adaptadas a los recientes desarrollos teconológicos.

Una fotocopiadora “ecológica” debiera funcionar como un escáner que nos permita, o bien imprimir en papel (cuando nos parezca necesario), o bien crear, de forma al menos tan rápida como la anterior, un documento pdf, por ejemplo, del documento que deseamos copiar.

Este tipo de máquinas ya existen (en formatos aparatosos, por lo general), en todas las bibliotecas públicas y privadas de cierta importancia. De hecho en el préstamo interbibliotecario se utiliza cada vez más el escaneado y el envío en pdf (muchas veces de penosa calidad, por cierto). Es hora de dar el paso a la fabricación y distribución de máquinas que permitan la copia rápida y eficaz sin gasto obligatorio de papel.

Es evidente que esta idea, al menos por el momento, va contra los intereses de las empresas del sector, incluidas las papeleras, o aquellas que se dedican a la fabricación de los famosos tóner de tinta. Sin embargo la reconversión, como en el sector del automóvil, es necesaria.

Estas empresas deberían convertirse, en un estadio final, en gestoras y administradoras de contenidos. En un primer momento, el precio más barato (por pura lógica) de la copia, podría compensarse con el precio del alquiler de las nuevas máquinas y/o la venta de dispositivos exclusivos para la copia, como memorias especiales usb recargables para la copia en las máquinas de cada empresa.

Pero más adelante no tendrá sentido que cada investigador o cada estudiante, una y otra vez, copie el mismo artículo o el mismo libro. Una vez copiado debiera generarse una memoria de esa copia que posibilitara descargarla desde cualquier ordenador sin necesidad de desplazarse físicamente a la biblioteca junto a la máquina de copias. ¿Por qué perder el tiempo de esa manera? La creación, administración y gestión de un repositorio o almacén de todas las copias sería una tarea colaborativa entre los usuarios y la empresa, que se ocuparía de tareas como la formalización de una base de datos eficaz, la restauración de los documentos (eliminación de subrayados, marcas, recuperación de páginas no copiadas por despiste, etc.) o la negociación de los derechos de autor en su caso.

Iniciativas como la que propongo ya existen en parte o están a la vuelta de la esquina. Puesto que ocurrirá, pidamos que la agonía no se prolongue y que el modelo todavía muy deficitario de, por ejemplo, Google Books, se afine y perfeccione.