Ya dije que asumía los recortes. Se mire como se mire será un modo de recuperar solvencia sin afectar a otros sectores más críticos de la economía. También tengo muy claro que yo mismo, como la mayoría de los funcionarios, no he especulado ni he participado en ninguna de las maniobras económico-financieras que nos han puesto sobre las cuerdas. Pagaremos los platos rotos por otros. Pues muy bien, así sea por el bien común.

Lo que es insoportable es escuchar exigencias por un lado y quejas por otro, sin arbitrar soluciones ni compensaciones. Si la única reforma de calado es recortar el sueldo de funcionarios y gran parte de las pensiones estamos aviados. Para eso no es necesario ningún cerebro brillante, la verdad.

Como tampoco para quejarse lastimeramente, como es costumbre ya en sindicatos y otros partidos políticos que gozan de la comodidad de no gobernar en estos tiempos.

A bote pronto, mientras el café se  enfría lo justo para poder beberlo; cosas que desearía a cambio del recorte (en mi caso el 7%):

1) Que se mantengan o incrementen las inversiones en investigación (tanto en ciencias como en humanidades)

2) Reducción drástica o eliminación del IVA en libros (y otros materiales para el conocimiento) para funcionarios de la educación o con perfil investigador previa mostración de su tarjeta identificadora.

2.1.) Ingreso gratuito en todos los museos o instituciones científico-culturales. Así es en Francia, por ejemplo.

3) Aplicación reducida del IRPF para beneficios obtenidos de la investigación (pagos de conferencias, patentes, etc.)

Y se me ocurren muchas más, pero el café ya está en su punto y este no es mi trabajo. Debo seguir investigando.