John Steinbeck (1902-1968 ) firmó las líneas preliminares de Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros (The Acts of King Arthur and his Noble Knights; 1976), su legado póstumo a la historia de la literatura, como “Jehan Stynebec de Montray, Miles”, esto es, John Steinbeck de Monterrey, Caballero (de ‘MILES’, en latín). Este último impulso narrativo ha sorprendido a la mayoría de los lectores del Steinbeck ortodoxo, el autor de Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath, 1939, ganadora del Premio Pulitzer) y todas aquellas otras novelas que le merecieron el Premio Nobel (1962). Pero The Acts of King Arthur no fue el último capricho de un autor realista, ni un mero regreso a la infancia. En 1935, en sus inicios como novelista, Tortilla Flat, un librito encantador que no siempre se relaciona con la última gran novela inacabada, proponía ya una interpretación muy particular de la camaradería y la caballerosidad del mundo artúrico emplazada entre un grupo de alegres y borrachos pícaros. Tortilla Flat conecta con la gran tradición cervantina y picaresca española. La caravana con la que Steinbeck recorría Estados Unidos, por cierto, tenía un nombre bien llamativo: “Rocinante”. ¿Cómo transforma Steinbeck la tradición literaria y qué nos propone en Tortilla Flat? Bastará con leer unas páginas de este pequeño libro para captar su espíritu y tratar, así, de contestar a esta pregunta.

Será de ayuda, para recabar algunos datos interesantes, leer la siguiente entrada de este blog:

De Steinbeck a Malory: un modelo de reescritura

[En 1942, la MGM, produjo por medio de Sam Zimbalist, responsable de grandes superproducciones como Quo Vadis (1951), Tortilla Flat, dirigida por Victor Fleming (Lo que el viento se llevó; Gone with the Wind, 1939) e interpretada por actores de la talla de Spencer Tracy, Hedy Lamarr, John Garfield, Akim Tamiroff o Sheldon Leonard.]