Los proyectos editoriales relacionados con la traducción al castellano de textos medievales gozan de un arraigo numantino entre nuestras publicaciones que va más allá, probablemente, de su difusión real y su lectura. Han desaparecido algunos de sus viveros: los textos bilíngües que de vez en cuando aparecían en la colección “Erasmo” de Bosch; varios en los volúmenes ahora tan perseguidos de la extinta Editora Nacional; la sección “Textos Medievales” de Promociones y Publicaciones Universitarias (Barcelona), sustancial; los textos publicados con elevado criterio por Quaderns Crema, en parte reflotados ahora por El Acantilado… Otros proyectos, continúan, sin embargo, en la brecha, desde los rincones floridos de Cátedra (Letras Universales) a Alianza Editorial, Miraguano (Libros para los Malos Tiempos), Olañeta… Junto a ellos, algunas colecciones de referencia, entre las que destacan, sin duda, la “Biblioteca Medieval” de Siruela, “Clásicos Medievales” de Gredos o “Clásicos Latinos Medievales y Renacentistas” de Akal.

Trabajos de amor dispersos, o no tanto, pueblan, en cada generación, el necesario espacio de las traducciones de textos medievales. Llamaré ahora la atención sobre un par de iniciativas, ya consolidadas. Hace unos días ha caído en mis estantes la edición crítica, con traducción castellana rimada y notas de Le Voyage de Charlemagne. La peregrinación de Carlomagno (2007), por Ricardo Redoli, que se imprime junto a un importante estudio de Ángeles García Calderón (1835) como apéndice filológigo. Esta edición es complementaria de la edición y traducción en prosa de Isabel de Riquer, ya de escasa circulación salvo en bibliotecas. La Colección “Clásicos de la Universidad de Málaga” ha publicado otros textos medievales: Redoli Morales se ocupó de Le jeu d’Adam (según el manuscrito 927 de la Bibliothèque Municipale de Tours) en 1994, y de la Chanson de Roland en 1999. Otros títulos aparecidos son Beowulf (1991), La lírica mozárabe (1998) o Sir Gawain y el caballero verde (2004).

Por su parte, Disbabelia. Colección de Traducciones Ignotas, que publica la Universidad de Valladolid, junto a Hermenus. Revista de Traducción e Interpretación (y Vertere, un conjunto de monográficos de esta revista entre los que figura la traducción de Los versos de la muerte de Hélinand de Froidmont, por Miguel Ibáñez (2003)), ha incluido ya en su serie varias traducciones de textos medievales. La Colección se inauguró con Daurel y Beton, un cantar de gesta occitano, anónimo, del siglo XIII, del que se ocupó Jesús Rodríguez Velasco (2000). Interesan, también, los volúmenes, 7, 10, 11, 12 y 13: La leyenda de los tres Reyes Magos y Gregorio el de la Roca, Johannes de Hildesheim y anónimo, por María Teresa Sánchez (2003); Erec, de Hartmann von Aue, por Eva Parra Membrives (2004); Libro del Rey Arturo. Según la parte artúrica del Roman de Brut de Wace, por Mariano Botero García (2006); Lírica medieval alemana con voz femenina (siglos XII-XIII), por María Paz Muñoz Saavedra y Juan Carlos Búa Carballo (2006); Les congés d’Arras/Los adioses de Arras, por Antonia Martínez Pérez (2006). El proyecto lo dirige, desde Soria, Juan Miguel Zarandona Fernández. Puede recabarse información detallada en la página web de Hermeneus.

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