En 1956 se estrenó Helen of Troy (Helena de Troya), película dirigida por Robert Wise (1914-2005). Robert Wise fue, durante décadas, uno de los directores más solventes del cine estadounidense. Considerado un artesano, su dominio del montaje, su capacidad profesional para afrontar casi cualquier género, su inteligencia para dotar a sus obras de un estilo y una técnica impecables, lo convirtieron en referencia, en ocasiones polémica, para directores como Kubrick, Tarantino o Scorsesse. Fue el montador de nada menos que Citizane Kane (1941), de Orson Welles, y ayudante de dirección en otro clásico del mismo maestro, The Magnificent Ambersons (1942), en España El esplendor de los Ambersons o El Cuarto Mandamiento. Fue muy conocido por sus trabajos en el musical, con obras como West Side Story (1961; junto a Jerome Robbins) o Sonrisas y lágrimas (1965), así como en el género negro, las películas de terror y de ciencia ficción, entre las que descollan La venganza de la mujer pantera (1944), su primer trabajo como director, la mítica El ladrón de cadáveres (1945), con Bela Lugosi Y Boris Karloff, The Haunting (1963), La amenaza de Andrómeda (1971) o Star Trek, la conquista del espacio (1979).

Helena de Troya, una película épica producida por Warner Bross. en los estudios Cinecittà de Roma es una muestra más de la capacidad de adaptación de Wise a cualquier género cinematográfico. Wise consiguió levantar la película remontando una banda sonora excesivamente marcada, como otras de Max Steiner, y un reparto correcto pero de escasos vuelos (Rossana Podestà como Helena de Troya, Jacques Sernas, como Paris, Sir Cedric Hardwicke como Príamo, Stanley Baker como Aquiles, Robert Douglas como Agamenón, Torin Thatcher como Ulises, Harry Andrews como Héctor… y hasta una primeriza Brigitte Bardot, luego mito sexual de los 60), del subgénero peplum a un film clásico del cine épico y de aventuras.

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