Troya (de Wolfgang Petersen, 2004)

Troya/Troy, un éxito comercial asentado en una producción de 200 millones de dólares, adapta y reinterpreta la Ilíada de Homero y otros textos y tradiciones circundantes del tema troyano. Decenas de miles de análisis disparatados, en los que abundan tanto los elogios más encendidos como los vituperios más feroces, se han acumulado desde su exhibición en las salas (mayo de 2004), en la red (sobre todo) y en revistas especializadas de todo género. Las transformaciones a las que se someten las líneas argumentales básicas procedentes de la Antigüedad, así como sus héroes, mitología, etc., no son otra cosa que un paso más en un proceso ya característico durante el período ‘original’ de su difusión oral. Desde un punto de vista más o menos neutral las ‘manipulaciones’ de la creación fílmica no deberían considerarse, necesariamente, como un defecto. Sería más correcto, quizás, atenerse a criterios propiamente cinematográficos.

Ofrezco a continuación los datos técnicos de la película, los enlaces a sus webs oficiales (sin ánimo publicitario, desde luego) y un fragmento de un comentario negativo. Sería una buena idea contar con algunos comentarios que apoyaran o no las opiniones de este comentarista para nosotros anónimo (con lo que su autoridad es la misma que la de cualquier participante en el debate).

Dirección: Wolfgang Petersen.
País:
USA.
Año: 2004.
Duración: 163 min.
Interpretación: Brad Pitt (Aquiles), Eric Bana (Héctor), Orlando Bloom (Paris), Diane Kruger (Helena), Sean Bean (Odiseo), Brian Cox (Agamenón), Julie Christie (Tetis), Peter O’Toole (Rey Príamo), Brendan Gleeson (Rey Menelao), Saffron Burrows (Andrómaca), Rose Byrne (Briseis).
Guión: David Benioff; basado en el poema épico “Ilíada” de Homero.
Producción: Wolfgang Petersen, Diana Rathbun y Colin Wilson.
Música: James Horner.
Fotografía:
Roger Pratt.
Montaje: Peter Honess.
Diseño de producción: Nigel Phelps.
Dirección artística: Julian Ashby, Jon Billington, Andy Nicholson y Adam O’Neill.
Vestuario: Bob Ringwood.
Estreno en USA: 14 Mayo 2004.
Estreno en España: 14 Mayo 2004.

CRÍTICA por Mateo Sancho Cardiel

El descerebrado caballo de “Troya”

Hay parte de libertad y parte de impotencia cuando se aborda en una crítica una cinta que tiene el futuro tan asegurado como “Troya”. Sabiendo de antemano que poco se pude influenciar en su ca-rrera comercial, que sin duda alguna será espectacular, expreso, por si a alguien le sirve de referencia, mi total desaprobación ante este arrollador derroche de medios al servicio de la más absoluta de las naderías.

Hollywood alcanza con “Troya” un hito en su capacidad de manipular, reconvertir, adaptar hasta el destrozo un material clásico para ceñirlo a sus tópicos y sus ambiciones comerciales y, como poniéndola patas arriba, sacude hasta vaciar de todo contenido, de toda espiritualidad, magia, fuerza o fantasía, la “Ilíada” de Homero. Prácticamente elimina a Ulises (Odiseo), cambia los destinos de los personajes, elimina todo rastro mitológico y es-quematiza los roles para ponerlos al servicio de una inconexa y abusiva sucesión de secuencias en las que parece que la mayor preocupación es ajetrear las hormonas con su estética de revista para púberes descerebrados.

Enlaces oficiales: http://www.troya-es.com  ||  http://www.troymovie.com

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11 comentarios en “Troya (de Wolfgang Petersen, 2004)

  1. Hay que confesar que esta película te envuelve y adormece con su enorme aparato de efecto, sin embargo esa ilusión no llega a la relectura. En un segundo enfrentamiento con la película te das cuenta de que, independiente de la labor de adaptación, sea positiva o nefasta, los recursos son más bien torpes y rayan en lo cansino, así por ejemplo la omnipresente banda sonora anticipando cada giro emocional y argumental hasta borrar, casi por completo, los espacios de agradecidísimo silencio musical (y eso que la música no es mala), bueno y sólo por mencionar algo y no dejarnos caer en el ensañamiento que mi opinión sobre la película bien podría suscitar.
    Pero en fin, he buscado alguno que otro comentario positivo a la película para contribuir al debate. Ahí va eso:
    “Vigorosa, robusta película épica donde mezclan la ‘amplitud’ del ejército con las emociones íntimas, el honor y la obsesión, el romance y el machismo, para mostrar el glamour y la locura de la guerra.” (Richard Corliss: Time)
    “Al mismo nivel que las mejores películas históricas épicas de Hollywood, antiguas o no. Es un film asombrosamente bello, con un reparto formidable y una historia apasionante.” (Michael Wilmington: Chicago Tribune)
    “Espectáculo y entretenimiento en ‘Troya’. El filme, dirigido por el discreto y profesional Wolfgang Petersen, está muy bien hecho, pese a los actores Brad Pitt y Orlando Bloom. (…) Da la sensación de que se han captado las cuantiosas y líricas esencias de Homero.” (Carlos Boyero: Diario El Mundo)

  2. Me tomo el atrevimiento de ocupar un poco más de espacio para presentarles otra positiva crítica (muy peculiar por cierto) a esta película, escrita por un alias “Predicador” de http://www.filmaffinity.com (página, que por cierto recomiendo a los amantes del cine, sobre todo como entretenimiento para las horas muertas). Finalizo de paso con una crítica menos alentadora y muy contundente, para nivelar fuerzas.
    “Mayo de 2004. Cuatro amigos se reúnen a la entrada de un multi-cines y piden sendas entradas para ver la película “Troya”. Se trata de los cineastas Wong Kar-Wai, Kim Ki-Duk, David Lynch y Vincent Gallo. Les acompaña el fantasma de Homero, con la ventaja añadida de que este último no tiene que pagar entrada. Los 4 ocupan sus correspondientes asientos, dando comienzo la proyección. A los pocos minutos, empiezan a oírse en el fondo de la sala numerosos silbidos y abucheos. Pasamos a reproducir un extracto de la conversación:
    – Wong Kar-Wai: ¡Dios mío, que película más horrorosa! ¿Quién es capaz de cometer semejantes atrocidades?
    – Vincent Gallo: El director se llama Wolfgang Petersen, alemán. No debería extrañarnos; los europeos son como animales.
    – David Lynch: ¿Y os habéis fijado que manera de desaprovechar el atrezzo de la época helénica? Si la hubiera dirigido yo, habría incluido muchos más cortinajes, cortinas por todas partes, rojas, verdes y azules. De un suave y sedoso terciopelo azul…
    – Homero: Pero en mi época todavía no se había inventado el terciopelo.
    – David Lynch: Ya, bueno, pero a nadie le hace daño una pequeña “licencia artística”.
    – Homero: Oh, no. ¡¡¡Por todos los dioses del Olimpo!!!
    – Lynch, Ki-Duk, Kar-Wai y Gallo a la vez: ¿Qué pasa?
    – Homero: ¡Han modificado mi personaje de Patroclo! ¡De amante, ha pasado a ser el primo de Aquiles! ¡¡¡Blasfemia!!!
    – Kim Ki-Duk: Es una vergüenza.
    -Vincent Gallo: Estos de Hollywood nunca aprenderán. Y pensar que ahora mismo podría estar en casita viendo alguna de Woody Allen… “La rosa púrpura del Cairo”, por ejemplo. Eso sí que es una película.
    – Wong Kar-Wai: Totalmente de acuerdo.
    – David Lynch: Y yo.
    – Kim Ki-Duk: Y yo.
    En ese momento, aparece un primer plano del rostro de Aquiles mirando hacia la cámara. El guerrero griego, ni corto ni perezoso, se avalanza furiosamente contra ella, atraviesa la pantalla, cruza la sala como un rayo y, a una velocidad indetectable para el ojo humano, decapita con su espada a Lynch, Kar-Wai, Ki-Duk y Gallo. La matanza es perpetrada entre aplausos del público, agradecido por haberse librado de semejantes pelmazos. Homero huye despavorido hacia la biblioteca que nunca debió abandonar…” Predicador.

    “Un espectáculo largo pero no profundo, ruidoso pero no estimulante, caro pero no suntuoso.” (Lisa Schwarzbaum: The Hollywood Reporter)

  3. Efectivamente, la “Troya” de Wolfgang Petersen es una película que consigue hacerte olvidar la pésima actuación de algunos actores y las libertades de interpretación (que deberían dejarnos estupefactos) gracias a su ritmo dinámico y su potente carga visual.

    Sin embargo, hay cosas que no pueden ser encubiertas ni con 200 millones de dólares, como el espíritu paranoico que la película trata de infundir en el espectador, para ponerle en guardia contra posibles amenazas externas, fruto de una sociedad con tanto miedo como la americana. Miedo que, por otra parte, se refleja en un peligroso espíritu belicista. Este mismo espíritu de terror ante ataques enemigos está presente en muchas superproducciones de Hollywood de los últimos tiempos (“Señales”, “Independence Day”, “La Guerra de los Mundos”…), pero creo que ya es hora de que Hollywood deje de influir de una forma tan descarada y grotesca en nosotros, y pretenda simplemente entretenernos.

    Muy ingenioso y divertido el extracto incluido por Andrés, aunque no estoy seguro de que Wong Kar Wai pagara dinero por ver un film tan previsible como “Troya”.

    Israel Roncero
    Salamanca, 30 de Octubre de 2007

  4. La pregunta que me interesa formular es la siguiente: ¿Puede calificarse de “incorrecta” una lectura o interpretación -o, en este caso, adaptación- de cualquier texto literario? Aventuro mi respuesta: NO.

    Creo que mi negativa está en acuerdo con uno de los mayores beneficios otorgados a los hijos de nuestra tan manida “posmodernidad” (esa que nos enseñó a pensar que el texto es una realidad tan real y tan autónoma como la “realidad” (¿que es sólo texto?) y, por tanto, susceptible de ser comprendido, interpretado y adaptado a gusto del consumidor o traductor o filólogo o director de cine o empresario o productor o lector anónimo de la obra de Homero. Esas interpretaciones o adaptaciones serán, a su vez, tan reales -léase tan válidas- como el texto original).

    Sabido es que la obra de Homero será siempre leída desde un contexto histórico determinado -es improbable que podamos leer como leía, por ejemplo, un habitante del siglo XVIII- y, por esta razón, le serán añadidos o suprimidos tantos detalles como la época lo requiera.

    La película de Petersen no se llama “La Iliada” o “La Odisea” o “En busca del Homero perdido”; se llama “Troya” y no pasa de ser una libre (muy libre) lectura de un director que tenía bastante dinero para invertir y suficiente ambición como para esperar una ganancia (en cifras) que justificara su apuesta.

    Dado que las lecturas de los textos dependen de su época, una interpretación nos dirá más sobre quien interpreta que sobre lo interpretado. (De la misma manera que una pregunta informa más sobre quien pregunta que sobre quien contesta). Así pues, de la película “Troya” será más fácil (y, posiblemente, más sensato) intentar extraer información sobre quiénes somos que sobre el antiguo texto sagrado del maestro Homero. No nos engañemos: por mucho que nuestro inexplicable anacronismo nos haga amadores de los “clásicos”, nuestro tiempo es el de la espectacularización -con la correspondiente frivolización (¡Ojo!: no tengo nada en contra de la frivolización)- de un supuesto “arte” (¿qué es “arte”, ¿otro anacronismo?) que cada vez dice menos sobre aquellas, antaño buscadas, verdades del “alma” humana y más sobre el letargo mental y las posiblidades adquisitivas de los consumidores.

  5. He de admitir que el autor de la crítica titulada “El descerebrado caballo de Troya” tiene razón en algunos aspectos. No obstante, pienso que su postura con respecto a la película es bastante radical.

    Es cierto que “Troya” no se adapta fielmente a la historia narrada en “La Ilíada” de Homero y que cambia cosas del argumento y suprime otras. Pero ¿no es acaso lo que se hace con la gran mayoría de las adaptaciones cinematográficas? “Troya” no reproduce de manera acertada la historia de Homero, sin embargo sí nos acerca un poco a la historia en sí y consigue crear una idea en nuestra mente de cómo sucedieron aquellos hechos. Un soporte visual, por así decirlo.

    Un punto positivo que le podríamos dar a esta película es que ha hecho que el público se interese más por la obra de Homero y por la mitología en general. Y se dé cuenta de hasta qué punto influye todo eso en la sociedad actual.

  6. Uno no sabe muy bien como tomarse la película “Troya”. Desde mi punto de vista, si la observamos desde el punto de vista cinematográfico no hay que negarle el gran despliegue de medios y los efectos visuales con los que cuenta. Tampoco se debe colmar de gloria a la película, tiene fallos, pero las imágenes analizadas como tal no tiene desperdicio. Creo que peca de intentar conseguire público poniendo a actores de renombre como lo son Brad Pitt y Orlando Bloom ( lanzado al estrellato por su participación en la trilogía cinematográfica “El Señor de los Anillos”).Por cierto, éste último deja bastante que desear como actor en esta película, es muy artificial su actuación.
    Si seguimos analizandola estoy deacuerdo con el autor del comentario propuesto por el profesor. carece de respeto hacia el libro, no sigue los parámetros que establece la narración y adapta los personajes a su gusto. El romance de Aquiles con Briseida es fruto del morbo que pretenden dar de ver al deseado Brad Pitt liándose con alguien, ¿ cómo un actor como él no va a lucir tipo y amoríos en una película? Sus fans se decepcionarían.
    Dejando a aparte comentarios sobre los actores y demás, desde mi punto de vista la película no nse adpata para nada al libro, es muy triste que la gente conozca la historia de Troya por la película y se crea que la conoce, ya que no es así porque no existe mucho paralelismo entre la pelñicula y la narración de Homero.El concepto de los dioses desaparece por completo, quitándole la mitad del contenido del libro, ya que todos conocemos la importancia de los cuales en el texto. Como cosas de esas podemos numeras unas cuantas. Pero bueno, que se puede esperar de una interpretación de Hollywood. Cuando se hace una película es para ganar dinero, no para ser un mártir y morirse de hambre, así que las historias verdaderas no cuentan para mucho en sus guiones, así es la industria cinematógráfica estadounidense. Asi que me atrevería a decir, que al fin y al cabo, todos nos esperábamos este resultado, no debemos extrañarnos tanto. Lo importante es que semaos capaces de leer el libro y no hacernos caso de interpretaciones absurdas como ésta, en la que el dinero, el lucimiento de los actores y la tecnología es, al fin y al cabo, la base de la fimación.

    1. La historia de Troya es, ante todo, y de momento, un hecho literario, o una historia literaria. Todo depende, pues, de la mayor o menor fidelidad a los versos atribuidos a Homero, o a cualquiera de los otros textos que tienen como tema principal o lateral la guerra de Troya. ¿Fue real esta guerra o sólo existió en la ficción de los versos? Uno de los libros más recomendables sobre el asunto es el de Joachim Latacz, Troya y Homero. Hacia la resolución de un enigma, Barcelona: Destino, 2003. Traducción castellana de Eduardo Gil Bera del original alemán (2001). El libro puede ser complejo para quien no tenga una cultura universitaria, pero si se tiene inteligencia y paciencia se disfruta mucho. Saludos, Catalina.

  7. Hola muy buenas, estoy haciendo un trabajo de investigación sobre la película de “La guerra de Troya” comparada com “La Ilíada” para mi segundo curso de bachillerato humanístico. Quiero decir, que me estais siendo de gran ayuda en mis conclusiones,y si me podéis aportar algun tipo de ayuda lo agradeciría tánto como ahora.
    Muchas gracias, soys muy buenos críticos.

      1. Si de alguna forma usted se corresponde con un profesor de Clásicas o de algun modo, crítico del cine, me gustaria contactar con usted, para citarlo en mis agradecimientos y además, si me proporcionase algun tipo de ayuda, con más razón, se lo agradecería, al igual que a los demás. Gracias.

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