Siempre es un placer recibir libros de colegas y amigos. Esta mañana, en la Facultad, me he encontrado con la sopresa de dos volúmenes, poco conocidos, pero de indudable interés, enviados, por indicación del profesor Juan Varela-Portas de Orduña, por Ediciones La Discreta (una pequeña editorial independiente cuya web merece la pena visitar):

  • Juan Varela-Portas de Orduña, Introducción a la semántica de la Divina Commedia: teoría y análisis del símil, Madrid: Ediciones La Discreta [Bártulos, 2], 2002.
  • Cecco Angiolieri, Si yo fuese fuego. Veinticinco poetas españoles traducen a Cecco Anglioleri, Madrid: Ediciones La Discreta-Departamento de Literatura Italiana (UCM), 2000. Edición bilingüe. Entre los traductores y poetas se encontrarán nombres tan significados como los de Antonio Colinas, Clara Janés, Luis Antonio de Villena o Luis Alberto de Cuenca, además de descubrir a algunos colegas filólogos entregados a la función poética.

Me animo a transcribir una traducción de Julio Martínez Mesanza, bajo la rúbrica sugestiva, ahora que se acerca el fin de semana, “Alabanza del vicio de beber”:

Me privé durante todo el año pasado /de los vicios que solía tener; sólo me quedó el de la bebida, / y ése porque Dios me lo tolera,/

pues, cuando me levanto por la mañana, / me parece tener el cuerpo lleno de sal; / dime, entonces, cómo puede estar uno / sin mojarse la lengua y el paladar./

Y sólo querría vino griego y garnacha, /pues el vino latino me sienta peor aún / que los desplantes que suele hacerme mi dama. /

Bendito sea quien inventó el vino, / que me hace estar alegre el día entero. / Yo sólo puedo hablar bien de él.

Abajo una transformación contemporánea de unos versos de Cecco ¡¡¡!!!

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