La Filología Románica capacita para el conocimiento profundo de las distintas lenguas románicas elegidas en el curso de la Carrera. El Instituto Cervantes gestiona Centros en distintos puntos de la Romania: Bélgica (Bruselas), Brasil (Río de Janeiro y Sao Paulo), España, Francia (Burdeos, Lyon, París Toulouse), Italia (Milán, Nápoles, Palermo, Roma), Portugal (Lisboa), Rumania (Bucarest). Ver IC en el Mundo

Una de las salidas características para el estudiante de Filología en España es la enseñanza del español como lengua extranjera (ELE). Con vistas a profundizar en las competencias necesarias para el desarrollo de este trabajo, relacionado con la lengua española, pero también con la historia de España, su literatura y su cultura, se han creado varios máster. Uno de ellos lo oferta el propio Instituto Cervantes. Otro, por ejemplo, la misma Universidad de Salamanca. Conviene meditar acerca de la relación entre gasto y resultados antes de iniciar uno de estos estudios. Los máster existentes son impartidos por solventes especialistas y cuentan con programas detallados que facilitan recursos, experiencia previa a la docencia y, por lo general, prácticas docentes.

Antes de decidirse a cursar uno de estos máster, o cualquiera en otro campo, se ha de meditar este paso con mucho cuidado. Se han de analizar con detalle los distintos programas ofertados y valorar su relación calidad-precio. Conviene consultar a estudiantes que los hayan cursado acerca de su experiencia como usuarios de este ‘producto académico’ no gratuito. Y, si es posible, asistir a algunas clases como oyentes para valorar si realmente nos interesa lo que en ellos pueden enseñarnos y si esos conocimientos los poseemos o realmente carecemos de ellos y, en consecuencia, los necesitamos. Una inversión de tiempo, dinero y energía intelectual de un año o dos no ha de ser, jamás, tomada a la ligera. 

Si el estudiante se decide a cursar un máster debiera hacerlo sin miras estrechas. Un máster no debe ser entendido como una garantía de trabajo. No es así en numerosos casos y ello genera frustración. También ocurre en los estudios académicos convencionales, nuestras carreras, pero en este caso el coste es mucho menor y la edad de finalización es temprana, lo que permite tomar decisiones de futuro con mayor libertad que cuando los años pasan. Además, la formación universitaria básica, aunque no culmine en una ‘colocación’, es siempre una experiencia positiva como enriquecimiento intelectual.

En definitiva, si se cursa un máster se ha de adoptar una actitud que me atreveré a llamar espongiforme. Exigir de forma continuada la mayor calidad a docentes e instituciones, absorver conocimientos de modo que se obligue al profesorado a avanzar siempre y no relajarse y, desde luego, trabajar al máximo para conseguir un alto grado de excelencia. El objetivo del trabajo personal no ha de ser nunca la competencia personal entre alumnos, situación que enrarecerá el ambiente entre compañeros y facilitará la aparición de la ansiedad, nefasta consejera. Los compañeros son socios potenciales con los que se ha de colaborar siempre más allá de intereses materiales. Un colectivo compenetrado de personas inteligentes posee una gran fuerza que ninguna concepción mediocre del mercado o la enseñanza es capaz de detener.

Por ello, pensar del siguiente modo “si hago un máster en la Institución o Empresa X ellos se verán obligados a ofrecerme después un trabajo y éste puede ser mejor o llegar más rápido si establezco relaciones de amistad con las personas que toman decisiones o profesores y me sitúo por delante de mis compañeros”, es una actitud TOTALMENTE equivocada que, sin duda, generará decepción y animadversión entre las personas que comparten un mismo objetivo.

Practicar en todo momento las virtudes cívicas que nos definen como humanistas confiere autoridad moral y una voluntad firme de cambiar aquellas costumbres que se dan por hechos consumados. Una actitud sana y valiente nos autoriza a proponer e IMPONER, a través del diálogo inteligente, soluciones alternativas.  Es preciso no participar de sistemas viciados ni dejarse envolver en dinámicas de pensamiento estancadas y perniciosas que sólo benefician a pocos. Una persona inteligente nunca entorpecerá vuestro crecimiento; la mediocridad aliada al poder, por otro lado, no está acostumbrada a la exigencia, el rigor y la resistencia: si existe una alianza fuerte, perderá la partida.