Hoy, 21 de septiembre, a las doce horas, coincidiendo con los rezos del Angelus, el cortejo académico ha ingresado en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad y, siguiendo nuestras tradiciones, se ha celebrado la Apertura Solemne del Curso Académico 2007-2008. Véase información proporcionada por el Gabinete de Comunicación de la Universidad http://www.usal.es/gabinete/comunicacion/noticia.jsp?id=3011

La música procesional, la lectio prima y otras orationes, la misa en capilla, el arranque de las novatadas y otras lindezas forman parte sustancial de la rica historia de la Universidad de Salamanca y su literatura. (Divertido y hermoso es el libro de Luis Cortés Vázquez, La vida estudiantil en la Salamanca clásica, Salamanca: Universidad de Salamanca [Acta Salmanticensia. Historia de la Universidad, 37], 1989; y reediciones).

Entre las estampas costumbristas que un moderno Larra o plumilla pudiera describir destaca la práctica ausencia de profesores, bedeles, secretarios, administrativos y se diría que hasta cigüeñas, de sus puestos habituales. Y, oh cielos, hoy es viernes. Sería razonable, piensa el plumilla, que se indicara de forma expresa, así obraban los antiguos holgazanes, a la forma latina, y por ende autorizante, que reza: prima non datur, et ultima dispensatur. Fuera así que todos, profesores y alumnos, quedaran dispensados de cualquier acto tocante al aprovechamiento intelectual o administrativo de este día. De no ser así, no parecería incorrecto, piensa de nuevo el plumilla, que se advirtiera al Personal Docente Investigador (PDI) de la necesidad de cumplir con sus clases, si es el caso, y al Personal de Administración y Servicios, salvo que unos u otros fueran invitados expresamente a las ceremonias, se abstuvieran de desertar de sus puestos en la trinchera.

Ahí se evitaría que un personal huérfano y en servicios mínimos, cabreado, molesto, atufado, señalase con agobio o sulfuro a estudiantes incautos y otros miembros despistados de la ilustre Institución que hoy no está nadie para nada y que lo mejor será volver, no mañana, sino el lunes.

Entre los varios desilusionados figura una estudiante de la célebre Universidad de Lovaina que busca a su coordinador Erasmus entre la arena del desierto, pero nadie puede atenderla en su eterno peregrinar, pues hoy, oh paradojas, es el primer día de curso.

La exigencia, desde el mismo inicio y en cada detalle, nunca sobra en una Universidad que es y quiere ser cabeza de la educación superior en España y referencia en Europa.