En la sección Labor se editarán de forma periódica capítulos particularizados en relación a los estudios de Filología Románica y sus salidas laborales. En España, la opinión acerca de la relación entre el estudio de carreras de humanidades y el mercado laboral es pesimista, cuando no abiertamente negativa. Corresponde a los profesores y alumnos de humanidades no resignarse a la opinión común, característica de un pensamiento mercantil poco creativo, y modificar dicha percepción. La inoperancia, un compromiso demasiado relajado hacia nuestros propios estudios, la pereza ante la idea de intervenir en la sociedad que en el fondo procuramos comprender y con la que pretendemos colaborar, no constituyen una opción para salir del atolladero. Por ello, se anima a los estudiantes a mantener una disposición de ánimo activa y creativa, desde el inicio de sus estudios, a fin de combatir ese típico miedo del último año de carrera, cuando uno no sabe qué va a ocurrir después. Al contrario, el alumno ha de saber, con alguna certeza o predictibilidad, qué va a ocurrir con su futuro laboral y, sobre todo, intelectual.

La Filología Románica, por tradición y esencia, permite atesorar un conocimiento global de la historia cultural y literaria de Europa (aunque no ha de enseñarse de espaldas a Iberoamérica, la llamada Francofonía u otros territorios donde las lenguas románicas están vigentes). Las lenguas ofertadas, portugués, gallego, castellano, catalán, francés, occitano, italiano o rumano, habilitan para una competencia lingüística amplia y una comprensión profunda de los fenómenos de cohesión, pluralidad e identidad respecto al conjunto de la Unión Europea. Se recomienda vivamente a los alumnos que procuren conocer con alguna solvencia lenguas germánicas o eslavas, y en particular el inglés o el alemán, grandes lenguas científicas y de intercomunicación en nuestro mundo.

Una oferta tan amplia, y su complementación, como la que se encuentra en Filología Románica, ofrece acceso al conocimiento detallado de las lenguas románicas en su historia, así como su interpretación en su contexto literario y cultural. La adquisición cuidadosa de las destrezas propuestas en Filología Románica debería provocar al estudiante a una reflexión sobre las herramientas que adquiere y la necesaria implementación de éstas en el ámbito de los estudios de lengua y literatura pero también más allá. La inteligencia, la capacidad de comprensión del mundo que facilitan los estudios humanísticos, deberían excitar nuestra imaginación para encontrar nuevos registros de participación en la esfera pública.

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